Impacto positivo

Los ecosistemas mediterráneos son extremadamente frágiles. Los paisajes y las montañas alicantinas son muy vulnerables. Cualquier actividad que se desarrolle en la naturaleza debe partir de este hecho. Es necesario cuidar al máximo todos los elementos integrantes del medio ambiente y el paisaje.

La vocación educativa de este proyecto quiere hacer especial hincapié en la educación ambiental y en la necesidad de concienciar sobre los valores del paisaje, entendido como un patrimonio único, donde se integran elementos naturales, culturales, etnográficos e históricos.

Podríamos conformarnos con educar para un senderismo respetuoso, de impacto cero, intentando que la huella del sendero fuese nula. Podríamos aspirar a no dañar en absoluto el medio ambiente a nuestro paso y conservar el paisaje tal y como nos lo encontramos. Creemos que hay que ir más allá y desarrollar una mentalidad nueva, comprometida, en la que sea prioritaria la idea de mejorar, de provocar un impacto positivo cuando disfrutemos de una ruta de estas características.

El proceso de creación de este sendero puede convertirse en un foro, en un punto de encuentro donde generar propuestas, iniciativas complementarias y debatir ideas enfocadas al impacto positivo de la actividad senderista, ya sean protagonizadas por la sociedad civil o las instituciones públicas.